Claro que perderte me hiere,
no por verte libre,
sino por esos brazos nuevos
que buscan calor en mentiras.
Dices que de mí nada tienes,
y al saber que eso persigues
mi corazón reprende,
mi mente divaga:
cómo hacer distintos mis brazos
para que en ellos te calientes.
Tu adiós se vuelve eternidad
en mi espacio y mi tiempo.
Soy apenas partícula primera
que nada entiende,
un ente que se niega a soltarte,
que quisiera regresar al instante
para besarte y retenerte.
Singularidad fuiste,
y aunque ya no eres,
dejaste caos en mi corazón.
Ahora sólo converges
relativamente en mi memoria.
En tu huida está mi herida.
Yo me volveré nuevo universo,
buscaré otras estrellas.
Tú serás espectro nacido de mí,
que todo consumió y se extendió.
Pero ve, estrella errante,
busca el calor que aquí no hallaste.
Tu ego será tu castigo,
mi amor, tu destino.
25 marzo 2026