William26🫶

La Oveja 1.999

La Oveja 1.999(Reditado)2024

por Wcelogan

 

Cuento ovejas

con la fe absurda de quien borda botones en la luna.

Van mil novecientas noventa y nueve.

Una tropieza.

La dos mil descubre una grieta en la pared

y se queda a contemplarla...

y se va... se va...

abriendo el abismo.

Morfeo no viene.

Quizá confundió mi insomnio con una dirección falsa,

como un repartidor que nunca toca el timbre.

El celular parpadea:

luciérnaga en pecera.

Mi paciencia se lima las uñas con saña

y susurra:

Hoy no... no cierres tus ventanales...

date por vencido.

Son las 2:15,

el reloj hace rato dejó de participar.

Noche: autopista sin carros,

cinta infinita de pensamientos descalzos.

Los gatos,

biógrafos de lo incomprensible,

lamben relojes

frotando minutos nuevos sobre el colchón.

En el cajón,

un calcetín perdió a su gemelo.

Duermen separados,

como matrimonios que no se rozan ni en pesadillas.

Un bostezo ruge como el león de la Metro:

hastío, no hambre.

Yo, vagón vacío,

triste de no llevar a nadie a ningún sitio,

salvo mi litera de velador.

El ventilador gira,

buscando a quién señalar.

Yo, clavado a la sábana

como error de ortografía:

\"ayer\" con h,

\"hora\" sin ella.

En la cocina,

un vaso medio lleno.

Medio olvidado.

Algo que no termina,

como este insomnio:

enredadera terca

que me envuelve cada noche.

Bajo la cama,

mis pensamientos se esconden.

Uno, disfraz de infancia:

triciclo, herida en la rodilla,

padre que no llega.

Otro, pantalones del colegio,

llora la tarea olvidada.

Mi cuerpo: mapa de relojes parados.

Párpados, telones que no bajan.

Dedos tantean el aire

palpando sueños cobardes,

que temen mis ojos abiertos,

este cuarto de objetos piadosos

que ya descansan.

Ranura en la almohada:

certezas escapan.

Canción de cuna entre dientes;

la tarareo en silencio,

conjuro inútil.

Todo lo blando es arma.

Lo tierno, trampa.

El peluche en la repisa

guarda secretos esta noche.

El sueño no llega.

Solo yo,

mente de palabras inextinguibles,

cuerpo sin cuerda,

y el techo,

el techo que no responde,

pero me observa

como si yo fuera

el monstruo bajo la cama

de otro insomne,

paseando la oveja 1.999

en círculos,

a las 3 de la mañana.

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NO GRITES

 

No grites.

El ruido

es una forma torpe

de delatarse.

Calla.

Deja que el silencio

te crezca por dentro,

como una herida

que sabe curarse.

No pidas voz:

se gasta.

No pidas manos:

también traicionan.

No pidas justicia:

llega tarde

y aplaude

con manos frías.

Escribe.

Pero no para ser visto.

Escribe

como quien esconde un cadáver

y aun así

deja pistas sangrantes.

Lo que importa

ya estaba adentro.

Arde.

Y cuando ardes,

alguien —sin saber por qué—

ya está ardiendo

y no sabe por quién.