La radiante esfera se escapó del cielo,
mis ojos llorosos buscaron el mar…
Me encontraron pronto detrás de mi velo…
¿tan difícil era poder escapar?.
Las nubes se hundieron en llanto de estrellas,
me lancé al vacío, logré caminar…
Me hallaron perdida siguiendo mis huellas…
¿por qué no esperaron que echara a volar?.
La luna, sonriente, rodaba en el llano;
mis manos, temblando, rozaron la paz…
Buscando un camino ideal me atraparon…
¿por qué me prohibieron vivir y soñar?.
Satélites miles cubrieron la noche,
¡fui tan cautelosa por primera vez!,
pero hallé silencios tan crueles, feroces
que, sola, a la cárcel, decidí volver.