Me dijiste “quédate”… y ya te ibas,
yo creyendo todo lo que decías.
Fuiste luz en mis días grises,
pero también quien más me hería.
Jugaste conmigo sin darte cuenta,
o tal vez sí… y eso me revienta.
Yo dando todo sin condición,
tú solo dudas en el corazón.
Amor amargo, me dejaste mal,
te di mi mundo y te dio igual.
Quise olvidarte, pero aquí estás,
viviendo en todo lo que no se va.
Y aunque intento ya no pensarte,
siempre hay algo que vuelve a llamarte.
Porque hay amores que no se van…
aunque te rompan, aunque duelan más.