MARCAS DEL TIEMPO
Recuerdo aquel día, cuando nos cruzamos fugazmente,
fue solo un instante, pero me dejó una marca indeleble.
Me enamoré, sin pensarlo, en ese vaivén del tiempo.
Tú, siempre libre, nunca quisiste algo más.
Yo, tan joven, creí en un amor que no estaba listo.
Y hoy, al verte, con tus hijos de caminos distintos,
me pregunto si alguna vez buscaste ese amor verdadero.
Quizás todavía no lo encuentras, o quizás solo estabas huyendo de un vacío.
Pero yo, desde aquí, suelto esa ilusión, sin reproche, solo con la verdad del tiempo.
© Corazón Bardo