EL RÍO DE LOS CISNES
El río Moldava soportaba el peso
de una bandada de cines, de aves acuáticas
espléndidas, aunque también enormes,
a su paso por Praga, en otoño,
de aves que, aunque parecieran
deslizarse de manera amorosa y fluida,
como sin trabajo, si te fijabas bien, veías
que, por debajo del agua, accionaban
las patas palmípedas con algún esfuerzo.
Y, si alguna vez sucedía que alzaban de repente
el vuelo tirando de músculo,
producían una profunda estela,
un impacto súbito y violento
en la superficie sedosa de un río
que, por aquellos días, bajaba tranquilo,
que acompañaba sereno
el surcar de los barcos.
Gaspar Jover Polo