Roma.

¿Todavía te acordás de Roma?

Posta, ¿no la recordás?

Siempre fue brava… sobre todo.

¿Pero qué más olvidás?

¿Sus días? ¿sus noches?

 

Haría de todo por volver a verla.

Quiero verla regresar… ¿pero dónde está?

 

No creo que se le haga tarde, si siempre lo piensa todo.

 

Qué changuita pesada…

el día que la recuerdes y la encuentres, te vas a reír.

 

Te vas a arrepentir de haberla olvidado, de querer recordarla solo de día o de noche.

 

Qué hermosa era su tarde… su siesta.

 

Qué changuita pesada, vas a decir.