Llora la tristeza,
amiga inseparable,
mi dolor la abruma,
como un eco lejano
en la sala vacía
de un hogar que no abriga.
¿Dónde estás,
que no puedes vestirte de blanco?
Las horas se deslizan
como sombras
mientras mi corazón
se sumerge en la noche,
negra y densa,
sin el abrigo de tu risa.
Camino por senderos olvidados,
los recuerdos son palomas caídas,
vuelo de alas rotas,
navego en mares de nostalgia
que arrastran la calma
hacia un abismo sin luz.
Y pienso en ti,
como en un recuerdo
que se filtra entre las lágrimas,
como un rayo de sol
que no llega,
pues el cielo se ha nublado
en mi pecho.
Voy a morir sin verte,
sin el abrazo
de tu mirada serena,
sin el canto de tu voz
que ilumina lo cotidiano,
en este rincón oscuro
de la tristeza que llora,
sin consuelo,
pero siempre a mi lado.
SienaR ©