Jesús Ángel.

A ti.

 

A ti,  
que has llegado a ser quien eres  
a través del pensamiento y la emoción,  

del dolor y su aceptación,  
del sufrimiento y su sentido,  

del placer y el gozo,  
de la alegría,  
de las subidas y las caídas,  

de la luz y la sombra,  
y también del silencio  
y de la escucha.  

Que entre el sol y la luna,  
la claridad y la niebla,  
los pliegues de la mente  
y las suturas del alma,  

te transformas,  
como oruga que deviene mariposa,  
dándole a la vida otro sentido.

A ti van dirigidas estas letras,  
porque al reconocerte  
en ellas...

como en un espejo
me reconozco también a mí mismo.