Uriel F

Vinieras

Vinieras

no por ternura,

sino por esa urgencia

que no se explica.

Con el calor justo

para hacer del cuerpo

un territorio breve.

Y luego,

irte.

Como el humo,

sin peso,

sin despedida.

Tu espalda,

no ofrecida,

sino retirada.

La prisa despojándote,

más que la ausencia.

Quisiera verte así:

en el instante exacto

en que decides no quedarte.

Ahí,

donde el deseo

no se cumple,

se sostiene.

Que amanezca

y aún estés,

no para nombrarte,

sino para perderte

una vez más.

Vinieras

solo para irte.

Y yo,

quedarme

en ese gesto

que no vuelve.