¡Buenos días, corazón!
Ya son las once y cuarto
y el cuarto todavía
no ha despertado...
El reloj aletargado, rendido
e incomprendido ante
el deseo vaporizado,
el nado de los besos
y el enzalamiento divino...
¡Buenos días, corazón!
Tengo en tu cara la ilusión
del despertar, el cálido
rayo del sol a iluminar,
sobre este día y sus caricias;
dulzura secreta del sentir profundo.
¡Buenos días, corazón!
Rociando en versos tu canción
delato el paso del ritmo sensato
en la razón del sentimiento.
¡Qué evento mágico somos ambos!
En la premura de la incursión
del tiempo advenidero;
imperecedero latir sagrado...
¡Buenos días, mi amor!
Vamos los dos a completarnos,
sin mancillarnos, solo amarnos,
en este claro día, de perezoso cuarto...
Hernán J. Moreyra