ACORDEÓN
[De la Calle de los Sueños]
Cuando la tarde cae
con su licor rosado
y las cuadras se embriagan
del glamuroso rímel del acordeón
tangos, boleros, valses, pasodobles...
¡Qué importa!...
Le tango nous invite una Tendresse.
Algo me incita a caminar
perderme entre dioscuros.
Irme así: lento, tranquilo
desdibujarme en el último resplandor.
No es tu nombre, tampoco el mío
son las nubes, querida.
Ahí en esa inmensidad alada
ahí, lo verdadero se hace presente.