javier lezaun

Campanas sin campanero

Javier Gartzia Lezaun
CAMPANAS SIN CAMPANERO
Dan las ocho de la tarde.
Suenan cansinas las campanas en la iglesia, repican autómatas, como con desgana.
Ya no hay un campanero que transmita su gracia;
ellas hablan solas, robotizadas, 
programadas para las horas y los rezos.Ya no voltean locas en la fiesta;
lo hacen, si, pero con menos alma.
Y suenan todas al unísono, 
compitiendo con las de otras parroquias por ver cuáles se retrasan.