Es un lindo día en el parque. Está soleado; un azul de cielo hermoso. Al caminar las hojas crujen bajo mi suela: osamentas de una estación.
Muchos con sus perros se ejercitan y se recrean. Faltándome un perro, saqué a pasear a mi alma, pero a veces no sé quien lleva a quien. En mi mochila un libro del Evangelio y otro de las meditaciones.
¡Ven alma,sentémonos en este banquito: he aquí a Jesucristo y también a Marco Aurelio!
Haz tus necesidades,ya tendrás tiempo para tu ocio, pero primero lo primero.
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