No hay consuelo más puro, tierno
Que el del abrazo materno.
La llamaron frágil y débil,
Por acogerse tan flébil.
Sin saber que es como miel
La suavidad de su piel.
Junto con su simplicidad
Es lo que hace que su niño
Posea la más bella realidad.
Esa mirada tan inocente
Llena el corazón de cariño
Cuando mira al horizonte.