Maria.L.

Oda a la ingenuidad

 

No hay consuelo más puro, tierno

Que el del abrazo materno. 

 

La llamaron frágil y débil,

Por acogerse tan flébil.

Sin saber que es como miel

La suavidad de su piel.

 

Junto con su simplicidad

Es lo que hace que su niño

Posea la más bella realidad.

 

Esa mirada tan inocente

Llena el corazón de cariño

Cuando mira al horizonte.