Catastasis
Ven cuando quieras,
cuando el sol toque el umbral
como lo hacían los legionarios
al cruzar el Rubicón.
No hay intervalo torpe
entre ayer y hoy:
somos un faro de piedra
que no se mueve con el viento.
Abrázame
como quien posa la mano
sobre el Tábris de bronce –
firme, cierto, para siempre.
Si traes flores,
plantémoslas en la tierra
que pisaron los oráculos:
no se romperán en el aire,
sino que echarán raíces
hasta el centro del mundo.
Ven,
cuando quieras llegar.
El camino está puesto
con piedra sobre piedra,
y el destino está grabado
en las estrellas que los romanos
llamaban fijas.
Autor: Antonio Pais