La altiva terracota
musitó tres palabras:
Voy por Sophia.
Agudizando sus sentidos
perturbadoramente miméticos
solapando podredumbres
caos molecular y vermiforme,
la antigua ciudadela
socavó sus bases
con tubos de C4 y fósforo
buscando, en la piedra primal,
los primeros vestigios de su deambulación.
Ella no conoce alteridades
bascula lentamente
su negra soledad parasitaria.
Lame sin prisas
las escamas de su piel mudable,
traslada sobre sí los mil signos
siglos que quedaron atrás
vigilados muy de cerca por los Diádocos.
OLLIN
19/03/2026