Lucía gómez

MIGAJAS...

No hay que decir

palabra para que se

haga un milagro.

En silencio se elevan 

bellas oraciones.

Vas suplicando a alguien

que no deje migajas

regadas a tu paso en esas noches

lóbregas, cuando los ojos tienen

salpicada una lágrima.

L.G.