Quizás en otro universo,
donde las estrellas brillen
como un fuego eterno,
y el tiempo se haga líquido,
podamos danzar entre mundos,
sin heridas, sin sombras,
sin la carga del adiós.
En ese rincón,
donde las palabras no duelan,
donde las sílabas se unan
como un puente de seda,
las historias fluyan
como ríos de luz,
y cada mirada sea un regreso
a lo que fuimos,
a lo que somos.
La distancia,
no podrá romper nuestros abrazos,
no podrá construir muros imposibles,
sino que se desvanecerá
como la niebla al amanecer.
Seremos dos corazones entrelazados,
bailando al compás del destino.
Y yo,
te encontraré en la brisa,
en las risas,
en el canto de los pájaros,
en cada latido que resuena,
seremos polvo de estrellas,
destino iluminado
bajo cielos infinitos.
SienaR ©