Siete meses nos miramos
sin saber lo que venía,
ocho veces nos cruzamos ,
el humor ya nos unía.
Elegiste un diecisiete
de septiembre, aquel día,
hablaste con ozadía
aunque yo no te entendía.
Que el Pi y el Phi
no eran lomismo,
que el 666 no te asustaba,
cincuenta más tus historias
y al final, que te gustaba.
Doce eran tus experiencias
de colores y alegrías,
doce tambien contaban
tus olvidadas agonías.
Lo cierto es que ya con treinta
empecé a sumar los días,
tus treinta y tres me decían
que tú tambien me querías.