¿Acaso a alguien le importa
si parte de mi murió en las escaleras?
mis manos heladas mis pies doloridos.
Dormí tres noches con sus tres días; perdida
pues nadie me andaba buscando. Tenía mi teléfono pero yo lo veía retorcido como un alambre, lo guarde y salí a la calle , desgreñada
sucia, con miedo si saber a qué, llegue a lo del verdulero, Jorge, me dio jugo con frutas , yo estaba desorientada totalmente deshidratada, tenía mi voz apagada de mi real sonido, le hablaba en italiano y él me vio cruzar la calle y pedir ayuda, pero el habito hace al monje, volví y espere tiritando hasta el amanecer, me senté en mi puerta y estaba María y su familia me dio su abrigo, mi puerta, la del departamento estaba cerrada con cadena y un candado, rodeando el rectángulo con enredadera de rosas y santa rita, fue solo un instante y toda esa familia cometió vandalismo, abrió la puerta de mi caza, me ayudaron con la ducha los jabones y la espuma; un café con leche, me secaron el pelo, me arroparon en mi gran cama y allí me dieron algo de mi medicina y dormí siete hora.
Cuando desperté estaba todo acomododado y sin entender, mire la fecha y en mi aplicación del DNI tenía dinero, fui pagarle a Jorge , el verdulero, le pregunté y me contò que hablaba en italiano que estaba sucia y descalza.
Mi día transcurrió sereno, es lo que me pareció
cuando de repente aparecieron más recuerdos, unas personas, dentro de mi departamento me filmaron, mi hijo me drogaba estaba con otro joven debajo de la cama suya, que es bajita y recordé que estaba internado en el Moravia.
Sentí que me habían secuestrado, fui a la policía tenía que hacer la denuncia, y no sé qué paso, estaba en una gran y fría sala con una fina bata, me dijeron no tiene absolutamente nada y me desmaye en el acto.
Desperté luego, donde estaban tres médicos y pude escuchar esta señora tiene que ser examinada con su psiquiatra, seguir las norma del PAMI.
Tengo turno para el 30 de marzo y colorín colorado, les contare el resto.
pero ya no tengo miedo, podrán robarme la quietud y mi vaga serenidad, pero nunca me robaran el talento.