Cupido se mató a mis pies,
con las alas rotas y la mirada fija.
Antes del último suspiro, me dijo:
\"Para que aprendas...
Ahora no sé si el amor va a matarme
o si debo morir por alguien que no me mira,
si en esta guerra de caricias ausentes
vale más rendirse… o seguir la herida.
Me dejó su arco, su flecha torcida,
un corazón usado, con grietas y espinas.
Y yo, que soñaba con besos eternos,
hoy no distingo promesas de ruinas.
¿Morir de amor o matarlo primero?
¿Ser la víctima o el verdugo sincero?
Solo sé que en el suelo quedó
la nota que Cupido no terminó.
Y decía a medias, con sangre y dolor:
“El amor… el amor es un error que brilla,
pero algunos lo llaman vida
y otros, pesadilla.”