No me congraciaré las manos
ni me llenaré la boca;
Preludiando su sombra;
Referidos dotes a sus clavos.
No... Su palabra levita en mi sangre,
purga mis leucocitos cual vinagre.
Se agria, si de él, predico con sables
aliadas de fajos pueriles, lobeznos sabios...
Bien sabe de mi sien su diadema;
Fulgurece en silencio y ausencia...