Enamorarse... es algo tan sublime. Por el contrario, decepcionarse... pocos lo entienden.
Es todo un misterio, caminar por la puerta del viento. Descifrar, los enigmas que, se vuelven un ostento. Y con el tiempo, resulta que no le gustas.
Tan simple y tan ciego es el amor, como una ventana sin reflejo; ni aunque el mundo acabe,
comprenderían el duelo. A pesar de todo... todavía te quiero.
En lo personal: me siento en enero; para mí, eres lo primero: antes que lo material.
Yo acá escribiendo: y tú allá mintiendo.
Aún es enero... y todavía te quiero.
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Marco Díaz.
Villahermosa, Tabasco; México.
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