Nathanael Gellibert.

No quiero enamorarme.

No quiero enamorarme.
Prefiero que me arranque
de cuajo el corazón
y lo use de colgante.
Quiero que sea su alma
el halo ilusionado
que cubra mis crisálidas pupilas
con el sonrojo del ocaso.
Quisiera ser tan suyo,
como son suyas
las blancas perlas
de mis pestañas.