Luz y oscuridad

Poema 20

Me has salvado de tantas

y tomaste mi mano

cuando estuve a punto de partir.

 

Me diste un lápiz,

un cuaderno

y la libertad de expresar

mis dolores más recónditos

entre líneas grises.

 

Me abrazaste en domingos

de desesperación,

quitaste la daga de mis manos

para cambiarla por tinta negra

que me hacía menos daño.

 

Y sí,

 me mostraste quién soy.

 

Ahora escribo

no para el mundo

sino para quienes saben leer el alma

sin pedir explicaciones.

 

Por eso mi medio es exclusivo;

solo para los que deciden quedarse

sin entender,

sin caos,

solo amor.

 

Gracias,

bendita poesía.