Suave luz brilla,
de la ría verde agua lleva.
Luz de luciérnaga,
rincón del bosque ilumina.
Se esparce, se engrandece
picos negros de rombos.
Ojos estériles, endebles
en madera de Troya
sin movimientos.
¿Qué hay en su interior?
¿Acaso órganos de mariposas?
Entre sus estrías negras
mi condena por el acechador.
La libertad del blanco
lejos se la lleva en su vuelo.
¡Trompetas de aullidos,
anunciad que en el aire lo
encierran!