En las noches
afino el oído
para escuchar
hacia dónde van las balas.
Con los disparos
los sueños huyeron,
y Morfeo aburrido
se fue a una calle más tranquila.
Y sin Morfeo ni sueños
espero a que se acaben las balas,
a que se apaguen las vidas,
a que llegue el pájaro de hierro
y haga de la noche el día.
Disparos en las noches:
mi trinchera, cuatro paredes.
Disparos en las calles
me espantan los sueños
y me quedo
sin verte.
Sergio F.G.®