Si tuviera un instante, amor,
dejaría caer tu recuerdo,
como lluvia suave sobre mi pecho,
nombrándote sin decir tu nombre.
Si tuviera un instante, cariño,
y si ese instante se apagara,
como el sol al anochecer,
que me quiten todo lo vivido…
menos volverte a querer.
Porque hay momentos, amor,
que no mueren,
aunque el tiempo los deje atrás,
se quedan latiendo en lo eterno
como un “te amo” que no se va.