He ido a todos los montes
la madera hallada
no me alcanza
para edificar la medida
de mi corazón crecido
tras el sismo cuando tu mirada.
Honestamente, no logro
no logro serigrafiarte
con palabras,
cortos mis brazos
para marcar la extensión
de sol al pronunciarte.
Si alcanzo a calcular
una décima parte del oro
que me ha dado tu desvelo
nadie me lo creería.