La oscuridad envuelve mi camino.
El horizonte de mi mirada es corto.
Todo está opaco, la magia se perdió.
En las sombras escucho voces,
unas del pasado y otras del presente;
mantienen la esperanza de que al final hay luz.
A veces he detenido mi andar
porque creo encontrar una chispa, una razón;
aquella que puede sosegar este corcel infame.
Y la verdad cruda, es un golpe en la confusión.
Seguiré vagando en la vereda,
con la calma del que espera
porque al final está la claridad,
la hoguera que fundirá está pasión inmensa
que, pondrá color al universo que habito
y con su mano traerá certezas y quietud.