Juan Iscar

Virgen María

En tu original e inédita hermosura

veo clara la imagen del Dios viviente.

Jesús, Dios y Señor, habla claramente

en tu exquisita humildad y tu ternura.

 

La incrédula razón con su fe en la ciencia

y su método de ensayo y su destreza

no es el medio para ver en la pobreza

de tu espíritu el valor de la existencia.

 

¿Quién resiste la razón de tu belleza?.

¿Quién sino la Sabiduría amorosa

pudo hacerte con la luz de tal pureza?.

 

Te abandonaste en Dios, dejación gozosa

confiada y en tu nada tuvo la certeza

del sí que brilló en la Virgen, madre y esposa.