“…por lo más hondo de los ojos azules pasa el galgo del azar” (Edouard Jaguer)
En lo más azul de tu mirada
trota el galgo de lluvia aullando a la oscuridad
Sin excusa saltan de los bolsillos pequeñas criaturas que predican
un culto a las estatuas.
Se oxidan nuestros oídos ante el falso y confuso relato sobre golondrinas entregadas al éxodo frente a lentes que jamás toman descanso.
Pero, nada se compara al brillo azul de las pupilas con que te han galardonado ni con el perro iris que, delgado, persigue su columna