Graciela Vidal

OTOÑO

 

He caminado tantas vidas.

Pero él siempre está cerca.

En medio de tormentas y soles,

siempre conmigo.

 

Mi amado guardián.

Mi justiciero implacable.

Luz elevada a la esencia ,

del Divino Amor.

 

Constante flujo

de música primordial.

Arrebato certero

de pasiones y olvidos.

 

Ya al ocaso nuevamente

me despiertas temprano,

para oír el canto de los pájaros

disputando amaneceres.

 

Arrancada sin más del

Jolgorio simulado de la nada

asciendo en un todo

lleno de fragancias.

 

El otoño, cultiva la semilla

en lo profundo.

En sagrado rito,

casi en magia pura

 

Lloverá y el invierno

lamerá sediento nuestras heridas

Al calor revelador

de la fogata promisoria.

 

Al llegar la primavera,

el explotar de capullos

será el arpegio armonioso

de una canción antigua llamada vida.

 

Marìa Graciela Muñoz