Hiroshi Imano

El Cansancio

Del adiós, ¿qué habrá de quedarme,

sino lívida sombra olvidada

en los hondos cauces del sueño?

Inerte, al roce postrimero me convocan

los álamos deshojados de la tierra,

tácitos custodios de lo pétreo.

¿Qué habré de lamentar, si en la noche

fecundan sus densas tinieblas,

y de la pesada, extensa vida

—argéntea y fugitiva—

apenas rescato fragmentos de sueño?

Dios, ¿qué vestigio persistirá de mí

cuando yo mismo me extinga y muera?

¿Será tan solo un adiós sin dolor,

o el llanto desbordado y sin consuelo?

De la pesadilla, lloraré y lloraré

hasta perderme en la muerte.