TEORÍA SOBRE LOS PAISAJES SOÑADOS
En mi caso son muchos y muy distintos
y se pueden clasificar en rurales
y urbanos, y estos últimos, claro, pertenecen
sobre todo a mi pueblo y a mi barrio,
aunque a la manera en que lo hacen los sueños,
siempre con un toque al final fantasmagórico,
con un borde de pesadilla en algún tramo.
Pues muchas veces se parecen al referente
local, a los parajes de sobra conocidos
y pisados, pero, otras veces, los sueños se alejan mucho.
Yo sé, efectivamente, de qué paisaje
se trata, pero son una cosa que no termina
de ajustarse al modelo, pues empiezo a andar en un punto
concreto de la Gran Avenida por ejemplo,
y al llegar al final de esa calle,
ya son otros los parámetros, el rumbo,
las coordenadas geográficas del municipio.
En mi sueño, parecen sitios bastante distintos,
pero también sé que se trata de ellos,
de algunos de mis espacios cotidianos.
Consigo así el difícil arte que persiguen
algunos autores filósofos, aquellos que buscan
el absoluto, el ser y no ser al mismo tiempo.
Tres grandes lagos azules surgen como encadenados,
se extienden por el territorio rural característico
de mi pueblo y ya cerca del pueblo vecino,
y luego se abre un barranco hondo y angosto,
pero con un hilo de agua en su fondo,
que da paso a un llano muy extenso.
Gaspar Jover Polo