Siento que me intimida,
la paisana que me observa desde una ventana,
con su piel de sirena,
que a diez metros de mi vista queda en evidencia...
La joven quizás sueña,
con tener un amor rosa cada fin de semana,
y en su cama de soltera,
ser como una luna que se desliza húmeda y tierna...
La imagino fantasiosa,
malgastando cada fecha en una ociosa espera,
de que su concha rosa,
sea mártir en un gran incendio en su basílica...
Con actitud animosa,
consigo que mi grata música su oído la recoja,
a los sones de mi guitarra,
mi voz le canta a la paisana de la ventana...