David Felipe Salazar Chiguasuque

Duele

Duele no saber de ti.

Duele quedarme esperando un mensaje tuyo que no llegará.

Duele dejar todo listo para un día juntos y que, al final, ni siquiera me digas que ya no nos veremos.

 

Te siento lejos… y me pregunto si eres más feliz así, lejos de mí.

Siento que pronto me dirás que todo terminó, que ya no me quieres a tu lado,

mientras yo sufro tu ausencia y muero de ganas de tenerte conmigo.

 

¿Estaré sobrepensando otra vez?

¿Cómo callo mi mente cuando cada día te siento más distante?

 

Sabes que yo solo entiendo acciones.

No entiendo el sarcasmo ni las indirectas.

Y lo único que entiendo ahora es tu silencio.

No quieres hablar conmigo… o tal vez soy yo interpretando todo mal.

No lo sé.

¿Es mi mente jugando conmigo otra vez?

 

¿Cómo hago para que pare, si cada vez me siento peor?

Tenía la ilusión de verte, pero otra vez no pasó.

Y lo más triste es que no me sorprende…

porque en el fondo ya lo veía venir.

Ni siquiera hubo un mensaje diciendo que hoy no.

 

¿Debo empezar a hacer duelo por nuestra relación?

No quiero…

pero a veces siento que tú ya no quieres estar conmigo, y eso duele.

 

¿Qué hago para llenar el hueco de tu ausencia?

¿Qué hago para no llorar por extrañarte?

¿Qué hago para sentirme bien, si lo único que quiero es estar contigo?

 

Soy consciente de que no estoy bien.

Me estoy rompiendo poco a poco…

y aun así, siento que para ti es indiferente.

 

Dime… ¿me sigues amando?

¿O por lo menos te importo?

Porque yo ya no lo siento.

 

¿Qué hago?

¿Por qué todo se tiene que acumular en mi vida justo ahora?

¿Por qué mi mente insiste en imaginar que estás mejor sin mí,

que tal vez eres más feliz hablando con alguien más,

o incluso estando sola?

 

Quisiera dejar de sobrepensar.

Intento distraerme, pero tengo miedo…

miedo de perder a la persona que me devolvió la sonrisa,

la que me hizo soñar con un futuro compartido.

 

Miro a mi lado… y no estás.

Te conectas, pero no me hablas.

Y entonces me pregunto:

¿seré yo alguien malo para ti?

 

Le pido a Dios por tu bienestar,

por nosotros, por lo que fuimos y lo que soñé que seríamos.

Pero no sé qué quieres tú.

No sé si todavía me quieres a mí.

 

Duele.

Todo duele.

Y lo peor es seguir esperando un mensaje tuyo diciendo que me extrañas,

cuando en el fondo sé que no harás nada para vernos.

 

¿Cuándo dejaré de sobrepensar todo esto que me hace tanto daño?

Ya no puedo escribir cosas felices.

Ya no me salen esos mensajes llenos de amor que antes te escribía con una sonrisa.

Ahora solo me salen palabras tristes.

 

Al final, volveré a dormirme llorando…

con el corazón pesado.

 

Pero dime,

¿cómo se supone que debo estar bien,

si no saber de ti

me duele tanto?