Ella solo
buscaba
analizar todos
mis movimientos
mientras se mordía
la parte
inferior
del labio.
Pero ella
solo vivía
el momento,
y yo
también.
Ambos
nos despojamos
del razocinio
que tanto acarrea
a veces
uno a la
locura.
Y así,
sin
poseer vínculo
alguno
con el otro,
nos andamos
buscando.