prosainefable

Aguja, pajar y remedios.

Me he resignado a que jamás seas mía, 

y he llorado infinidad de manantiales.

Gotas corren por la cara mía, anunciando 

este desamor que fue frágil.

 

Me he resignado a que jamás seas mía 

y he aprendido a entenderlo, pues sé

que este misterio resolver no puedo. 

 

He olvidado cómo se sentía vibrante y feliz

poder estar, pues esta melancolía tiene 

vuelto mi pecho un pajar. 

 

Soy aguja y soy remedio, coso y descoso 

cualquier pecho, pero el tuyo ya remendar no puedo. 

 

Hoy te lloro y me desvelo, me duele este desespero,

pero aguantar el sentimiento ni un

poco más tolero.