MatiasEmmanuel

Teatro de Sombras y Relámpagos

El peso del acero.

Querida, el destino trazó su propia ley en un instante de pólvora y hiel.

He roto el cristal que sostenía mi mundo, cayendo en un sueño negro y profundo.

Apenas el sol comenzaba a entibiar, y ya mis manos no pueden dejar de temblar.

No busques mi rastro si el alba se apaga, pues soy la herida que el tiempo no saca.

 

El Tribunal de la Bruma 

¡Se agrieta el cielo! El trueno es la voz, mil jueces de piedra dictan algo atroz.

Voces que surgen de un rito olvidado, reclamando mi alma que ayer he entregado.

\"¡Soltarlo al abismo!\", grita el perdón, \"¡Que arda en su miedo!\", ruge la traición.

En este teatro de luces y espantos, soy solo un títere que ha perdido su canto.

 

El Grito del Desterrado 

¿Piensas que el lodo puede mi nombre borrar?

¿Crees que tus muros me habrán de encerrar?

Escupiré al viento mi última verdad, antes de hundirme en la inmensidad.

¡Debo salir! ¡Debo quebrar el umbral! Nada me ata a este juicio mortal.

 

La Indiferencia del Viento 

Nada importa ya, el aire es pesado, el futuro es un eco del tiempo pasado.

Que el viento sople, que borre el camino, ya no soy dueño de mi propio destino.

Cualquier dirección lleva al mismo vacío...

el fuego se apaga, y al fin siento el frío.