María Jesús Madrigal Redondo

El alma siempre recuerda…

El alma siempre recuerda…

Aquel perfume que endulza al corazón. 

El alma siempre recuerda…

El amor puro que brota desde los manantiales cristalinos de su ser. 

 

El alma siempre recuerda…

Que el tiempo se evapora en las manos de aquel que confía en su corazón. 

El alma siempre recuerda…

Los murmullos dorados que desde el cielo deslumbran los valles del amor sagrado. 

 

El alma siempre recuerda…

La ternura que emana el rocío de cada mañana en brazos de la espera de un milagro. 

El alma siempre recuerda…

Aquel amor que trasciende el tiempo y el espacio y que jamás se olvida.