Quiero esas noches del Ramadán,
quiero estar allí, en el corazón de las noches,
para hablar contigo, para llorar, para suplicarte,
y agradecerte por todo lo que nos das a todos,
que tenemos vida, que todo nos funciona bien,
que puedo ver, oír, sentir, oler, el gustar,
todo eso te lo agradecemos.
Las noches del Ramadán,
días de reflexión,
días del ayuno,
días del compartir.
Quiero conectarme a ti mi señor,
para fortalecer mi espíritu y aumentar
mi empatía por los desvalidos y
los sufridos del mundo.
Quiero auto disciplinarme a mí mismo,
para serte fiel a ti, honesto a la sociedad
y justo ante los demás.
Quiero vivir la noche del poder,
para que este me sea revelado.
Quiero leer, y orar al mismo tiempo
para ti mi señor.
Quiero donar empáticamente
lo que no me es necesario
y compré por necedad,
quiero bailar alrededor del fuego,
mostrarte mi alegría y felicidad,
mi espíritu caritativo,
mis ropas nuevas y limpias,
a tu honor.