◇ El patio de mis recuerdos
Juntos solíamos jugar en aquellas tardecitas de invierno.
Las paredes —descascaradas, pintadas una capa sobre otra— devolvían mis juegos de pelota: aquella de cuero natural, con gajos. Así se hacían las cosas… para que duren.
¡Pero si parece mentira! ¡Qué patio grande tenía la casa!
Lo suficiente para albergar todos los sueños.
A veces se vestía de fiesta. Otras, papá tomaba vermouth con aquellas picadas memorables —irrepetibles hasta hoy—, en una mesa de pino recién comprada.
También supo vestirse de carnaval: las bombitas de agua nos silbaban en la cabeza. Los juegos eran grandes batallas que, con mis hermanos, librábamos entre persiana y persiana; allí nos escudábamos.
Se vistió de risas… y de lágrimas.
Y, cada tanto, de misterio. Como aquella noche en que estábamos solos, sin nuestros padres… (venía un hermano: ¡qué algarabía!).
Los felinos se peleaban en él —o al menos eso creía—.
Detrás de las rendijas de las persianas de madera, nuestros susurros se mezclaban con sus carreras nocturnas.
También se vistió de lluvia tantas veces, que quedaron grabados en mi retina los cientos de aguaceros que allí cayeron.
Al volver del colegio, me cobijaba bajo el alero: primero la leche, después las tareas.
Se vistió de tortas fritas y mate cocido.
Saltábamos de alegría cuando eso ocurría.
Sentados en él:
—¡Qué lindo aire! —decía mi madre.
Dios… qué época.
El viejo colgaba, en una persiana vecina, un espejo redondo de plástico celeste, y con delicadeza empezaba a afeitarse. Usaba una navaja que, un rato antes, afilaba con dedicación. Todo un ceremonial.
Así era mi Viejo Cholo —como le decían mis tíos—; nosotros lo llamábamos papá.
Después de bañarse, se perfumaba con colonia Atkinsons, generosamente, a su manera. Hoy me imagino un perfume carísimo.
Otro capítulo aparte merece el resto de la casa… la pieza.
Hoy sólo la nombro, porque hoy hablé… del patio de mi niñez.
♣ Autor: Vientoazul 🦋⃟
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