A veces,
mi cuerpo está cansado de tanto dolor.
Mi alma pesa,
no duermo bien,
los recuerdos que queman,
la sangre de mis venas.
Aquel sueño, los dos en el altar,
hasta que una paloma negra
trae al vuelo nuestros anillos.
La mañana llegó,
y aquel sueño en pesadilla nació.
Aunque hoy mi alma llore,
con la ayuda de Dios seguiré adelante.
Mañana la alegría bailara por mis ojos.
Todo lo entregué,
nada dejaste para el recuerdo.
He aprendido a que no me duela
lo que siento.
Te deseo lo mejor,
yo feliz de un nuevo comienzo.
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