racsonando

🌳 EL RITUAL DE LA SAVIA RESURRECTA

 

🌳 EL RITUAL DE LA SAVIA RESURRECTA

Cada día intento parecerme más a los árboles,

a esa paciencia de madera que no pregunta por el viento...

 Quiero masticar desde mis entrañas el peso de los siglos,

de los años que son piedras,

de los meses que son lodo,

de los días, horas

y minutos que destilan su resina amarga...

 

 Resina… resina…

Tiempo que cae…

tiempo que arde…

Quiero ser el tronco que bebe en su savia el péndulo,

ese latido que oscila entre la tierra y el relámpago; 

Late… late…

Entre tierra y fuego…

Tragarme las altaneras memorias que se creen dueñas del aire,

y los duendes que afilan su trampa en cánticos de neón vigilante.

Sombras… Neón que vigila…

Cantos que engañan…

Soy el bosque que hospeda a las hadas de los sumarios,

esas que archivan los besos en folios de olvido;

 

 Olvido… olvido…

Besos que duermen…

 

Soy el espejo de los espantapájaros de cristal

que vigilan campos de trigo que nadie ha comido.

 

Miro hacia arriba, hacia los rascacielos alados,

monumentos de hierro que ensayan su vuelo imposible,

¡No vuelan!

¡No sueñan! 

y escucho a esos hombres de voces superpuestas,

como cables que arden hilando amores invisibles entre la bruma.

¡Resucito en cada nudo de mi corteza!

¡Resucito en cada grieta que aprende a florecer!

 

¡RESUCITO! ¡RESUCITO!

No soy un hombre:

soy una arquitectura de clorofila,

una respiración verde que ha cambiado el alcanfor por la selva,

y la duda por la certeza de una raíz que no vacila.

 

 Raíz… raíz…

 

 Que mis hojas respiren tu nombre.

Que mis frutos bendigan tu estirpe.

Que mi alma de raíz se vuelva follaje,

que mi grito sea el crujido de la rama que crece,

 y que el insomnio de los años sea solo el paisaje

de un árbol que, al morir… 

en el verso florece…

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.