javier lezaun

Un solo día

Sombras de amapola
UN SOLO DÍA
El cielo me concedió, en un solo día, 
lo que yo hubiera querido para toda la eternidad.
Sonaba la orquesta en la plaza, era una tarde soleada.
Los viejos plataneros ofrecían su sombra amable;el sol luchaba por un resquicio entre sus hojas, y su reflejo danzaba en el suelo.
Bailábamos.
Yen aquel instante, 
ni la plaza, ni la orquesta, 
ni el gentío, ni la luz importaban.Éramos solo nosotros dos.
No existia otro mundo, porque mi mundo entero, en ese momento, era ella.