Mi verso más delicado y santo
es rociado este día con tu manto,
teñido con belleza —cual encanto—
cura mi soledad, tristeza y espanto.
Mi vida está más repleta de alegría,
porque te tengo a mi lado cada día;
desde que alejaste la noche fría,
floreció en mí el amor y la fantasía.
De ningún modo te podría mentir:
preferiría mi voluntad partir
que mi amor con otra compartir;
por siempre —te amo— he de repetir.