¿Azotar la puerta o cerrarla con gentileza? ya no es la pregunta
Nuestra nave se estrello y la pregunta no es ¿Cómo pude evitarlo?
si no ¿ahora como...?... No lo se, ni siquiera se cuál es la pregunta.
Sueño en el fondo de mi pecho volver a contarte el porque del silencio,
aunque preferiría contarte los lunares de la espalda.
Pero, nunca más, no admite prorroga ni excepción.
Quisiera regalarte la poesía de mi alma, y amargo me detengo,
pues un regalo no debe ser inoportuno...
¿Quién soy yo parra molestarte con tu nuevo amor, por quien me dejaste?
(quizás esa es la pregunta).
Me repito, nunca más.