He buscado un porqué por las afueras
de los barrios que nacen marginados
para no preguntar en las aceras
donde lanza el azar fuegos cruzados.
Me ha citado un no sé en las esperas
de los bancos de parques clausurados
para hablar de las cosas pasajeras
que repelen disparos de soldados.
Y al llegar al jamás de las respuestas
me lancé a los brazos del destino
que reparte las sumas y las restas
en un cruce de calles repentino.
Lo jugué a la cruz en las apuestas,
y salió una cara en femenino.